
DE VACANCES
Bones vacances i fins al setembre!
Blog de recerca personal: ensenyament, llengua i literatura, TiC i una mica de tot

ESTIMADA MARTA
Tot el dia que et tinc al cap i em pregunto per què m’ha emocionat tant la teva mort, jo que et coneixia tan poc. Jo era una de les treballadores més de l’”Associació de Mestres Rosa Sensat”, quan encara no era associació, i simplement ens saludàvem pels passadissos del carrer Còrsega 271, camí de la fotocopiadora. La teva mort m’ha sorprès mentre preparava un curs per a l’Escola d’Estiu. Aquesta escola d’estiu que tu et vas inventar i on dilluns m’estrenaré com a professora. Aquesta escola d’estiu en què vaig treballar mentre estudiava la carrera, ja fa una pila d’anys, la primera a Bellaterra i després a la Facultat de Geografia i Història de Pedralbes. Aquesta escola d’estiu que va ser també per mi una escola de vida i de la que recordo sobretot les festes que organitzàvem al vespre amb els companys.

LA PERSISTÈNCIA DEL MEU TREBALL
Els passats 22 i 23 de juny vam tenir entre nosaltres Sondra Cuban, membre del Literacy Research Center de la Universitat de Lancaster, en les darreres sessions del Seminari organitzat enguany pel Grup de Literacitat Crítica.

SEGUR QUE TINC SORT!
Quantes vegades no hem estat temptats de clicar aquesta opció que ens ofereix el “màgic” Google! Tot i que després, els resultats a què arribem no siguin els que desitjàvem, per un moment experimentem un moment d’il·lusió pensant que trobarem en el mar d’Internet una perla dins d’una petxina. L’èxit d’aquesta opció està en el nom: “Segur que tinc sort!”. Una expressió que et dona ales i et fa sentir per un moment rei del mambo i capaç d’aconseguir-ho tot. De fet, la versió catalana m’agrada més que la castellana “Voy a tener suerte” o l’anglesa “I’m Feeling Lucky”.
De vegades és millor no abusar d’aquesta opció ja que ens porta automàticament a la primera pàgina que Google ha trobat i només es veu aquest resultat. Aquesta opció és útil en alguns casos molt concrets: per trobar la pàgina principal d’un organisme o d’una institució, per buscar un telèfon...
Ara bé, és important en molts de casos utilitzar les cometes perquè el cercador no trobi en primer lloc altres pàgines que no són la que ens interessa. Avui buscava el telèfon del meu Centre d’Assistència Primària. Primer he escrit sense cometes: cap pare claret, he clicat l’opció “Segur que tinc sort” i m’ha sortit una pàgina de Finlàndia en anglès d’un seminari sobre temes referents als països àrtics. Quina raresa! Misteris dels cercadors l’ha situada com a favorita. Després, amb l’ús de cometes, “cap pare claret”, el cercador ha anat directe al lloc que m’interessava.
Per cert, dilluns sí que vaig tenir sort: una invitació d’última hora per la representació de “Madama Butterfly” al Liceu. Gràcies Carme!








Un debate está agitando el mundo de Internet, y es el debate sobre la Wikipedia.
Para los que no lo sepan, se trata de una enciclopedia on line escrita directamente por el público. No sé hasta qué punto una redacción central controla las contribuciones que llegan de todas las partes del mundo, pero es verdad que cuando he tenido la ocasión de consultarla sobre argumentos que conocía (para controlar una fecha o el título de un libro), la he encontrado siempre bastante bien hecha y bien informada. Claro que eso de estar abierta a la colaboración de cualquiera presenta sus riesgos, y ha sucedido que a algunas personas se les atribuyera cosas que no han hecho e incluso acciones reprobables. Naturalmente, protestaron y el artículo se corrigió.
La Wikipedia tiene también otra propiedad: cualquiera puede corregir un artículo que considera equivocado. Hice la prueba con el artículo que me concierne: contenía un dato biográfico impreciso, lo corregí y desde entonces el artículo ya no contiene ese error. Además, en el resumen de uno de mis libros estaba la que yo consideraba una interpretación incorrecta, dado que se decía que yo "desarrollo" una cierta idea de Nietzsche mientras que, de hecho, la contesto. Corregí "develops" con "argues against", y también esta corrección fue aceptada.
El asunto no me tranquiliza en absoluto. Cualquiera, el día de mañana, podría intervenir otra vez sobre este artículo y atribuirme (por espíritu de burla, por maldad, por estupidez) lo contrario de lo que he dicho o hecho. Además, dado que en Internet circula todavía un texto donde se dice que yo sería Luther Blissett, el conocido falsificador (e incluso años después de que los autores del truco llevaran a cabo su buen coming out y se presentaran con nombre y apellido), podría ser yo tan socarrón como para dedicarme a contaminar los artículos que conciernen a autores que me resultan antipáticos, atribuyéndoles falsos escritos, episodios pedófilos, o vínculos con los Hijos de Satanás.
¿Quién controla en la Wikipedia no sólo los textos sino también sus correcciones? ¿O actúa una suerte de compensación estadística, por la cual una noticia falsa antes o después se localiza? El caso de la Wikipedia es, por otra parte, poco preocupante con respecto a otro de los problemas cruciales de Internet. Junto a sitios absolutamente dignos de confianza, hechos por personas competentes, existen sitios de lo más engañosos, elaborados por incompetentes, desequilibrados o incluso por criminales nazis, y no todos los usuarios de la red son capaces de establecer si un sitio es fidedigno o no.
El asunto tiene una repercusión educativa dramática, porque a estas alturas sabemos ya que escolares y estudiantes suelen evitar consultar libros de texto y enciclopedias y van directamente a sacar noticias de Internet, tanto que desde hace tiempo sostengo que la nueva y fundamental asignatura que hay que enseñar en el colegio debería ser una técnica de selección de las noticias de la red; el problema es que se trata de una asignatura difícil de enseñar porque a menudo los profesores están en una condición de indefensión equivalente a la de sus alumnos.
Muchos educadores se quejan, además, de que los chicos, si tienen que escribir el texto de un trabajo o incluso de una tesina universitaria, copian lo que encuentran en Internet. Cuando copian de un sitio poco creíble, deberíamos suponer que el profesor se da cuenta de que están diciendo pavadas, pero es obvio que sobre algunos temas muy especializados es difícil establecer inmediatamente si el estudiante dice algo falso. Supongamos que un estudiante elija hacer una tesina sobre un autor muy pero muy marginal, que el profesor conoce de segunda mano, y se le atribuya una determinada obra. ¿Sería capaz el docente de decir que ese autor nunca ha escrito ese libro? Lo podría hacer sólo si por cada texto que recibe (y a veces pueden ser decenas y decenas de trabajos) consigue llevar a cabo un cuidadoso control sobre las fuentes.
No sólo eso: el estudiante puede presentar un trabajo que parece correcto (y lo es) pero que está directamente copiado de Internet mediante "copia y pega". Soy propenso a no considerar trágico este fenómeno porque también copiar bien es un arte que no es fácil, y un estudiante que copia bien tiene derecho a una buena nota. Por otra parte, también cuando no existía Internet, los estudiantes podían copiar de un libro hallado en la biblioteca y el asunto no cambiaba (salvo que implicaba más esfuerzo manual). Y, por último, un buen docente se da cuenta siempre cuando se copia un texto sin criterio y se huele el truco (repito, si se copia con discernimiento, hay que quitarse el sombrero).
Ahora bien, considero que existe una forma muy eficaz de aprovechar pedagógicamente los defectos de Internet. Planteen ustedes como ejercicio en clase, trabajo para casa o tesina universitaria, el siguiente tema: "Encontrar sobre el argumento X una serie de elaboraciones completamente infundadas que estén a disposición en Internet, y explicar por qué no son dignas de crédito". He aquí una investigación que requiere capacidad crítica y habilidad para comparar fuentes distintas, que ejercitaría a los estudiantes en el arte del discernimiento.
Por Umberto Eco
© LA NACION y L´Espresso
Traducción: Helena Lozano Miralles
29-enero-2006.

LUGARES COMUNES de Adolfo Aristarain (2002)
Enseñar a pensar
“Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar: Mostrar no es adoctrinar, es dar información pero dando también, el método para entender, analizar, razonar y cuestionar esta información. Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, en dogmas religiosos o en doctrinas políticas sería saludable que se dedicara a predicar en un templo o desde una tribuna. Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo, antes de entrar en el aula. No obliguen a sus alumnos a estudiar de memoria, eso no sirve. Lo que se impone por la fuerza es rechazado y en poco tiempo se olvida. Ningún chico será mejor persona por saber de memoria el año en que nació Cervantes. Pónganse como meta enseñarles a pensar, que duden, que se hagan preguntas. No los valoren por sus respuestas. Las respuestas no son la verdad, buscan una verdad que siempre será relativa. Las mejores preguntas son las se vienen repitiendo desde los filósofos griegos. Muchas son ya lugares comunes, pero no pierden vigencia: qué cómo; dónde, cuándo, por qué. Si en esto admitimos, también, eso de que “la meta es el camino” como respuesta no nos sirve. Describe la tragedia de la vida, pero no la explica. Hay una misión o un mandato que quiero que cumplan. Es una misión que nadie les ha encomendado, pero que yo espero que ustedes, como maestros, se la impongan a sí mismos: despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin límites. Sin piedad”.

